Dimisión de Óscar Puente tras Urda: anuncia su salida de Transportes

Óscar Puente ha anunciado este martes, 3 de noviembre, su dimisión como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible. Lo ha hecho ante la Diputación Permanente del Congreso, seis días después de la tragedia ferroviaria de Urda, en Toledo.
El accidente del pasado miércoles dejó al menos 69 personas fallecidas. Ese balance pesa sobre una decisión que Puente ha presentado como una respuesta política al dolor de las víctimas, al margen de que exista o no responsabilidad directa suya.
La explicación del ministro ha situado el límite en la repetición de las catástrofes. Ha sostenido que un responsable de Transportes no puede permanecer en el cargo después de dos accidentes de semejante gravedad en menos de un año.
El otro siniestro al que aludía ocurrió en Adamuz, Córdoba, en enero. La alta velocidad española queda así en el centro de una crisis que ha obligado al mismo ministro a responder por dos tragedias mortales durante 2026.
Puente ha vinculado su salida a la dignidad política, la coherencia y la empatía con quienes perdieron a sus familiares. Su anuncio distingue esa responsabilidad del cargo de las causas del accidente que deben esclarecerse.
La comparecencia había empezado bajo la presión de la oposición y de los socios parlamentarios habituales del Gobierno. Las exigencias de dimisión alcanzaron también a formaciones que suelen respaldar al Ejecutivo; EH Bildu quedó al margen de esa petición.
El anuncio supone un cambio respecto a su posición de unas horas antes. Tras el Consejo de Ministros, Puente había defendido su continuidad y asegurado que no había tomado ni omitido decisiones políticas que hubieran contribuido a causar el daño.
En aquella intervención previa había diferenciado entre quienes reclamaban su salida. Comprendía la petición de Ada Colau, a la que atribuía buena fe, pero rechazaba la de Alberto Núñez Feijóo y denunciaba un doble criterio del PP.
Durante la sesión parlamentaria, Ester Muñoz cuestionó que ofrecer explicaciones bastara para asumir responsabilidades. La portavoz del PP reprochó al ministro su actuación después de Adamuz y volvió a exigirle que abandonara Transportes.
La tensión también se hizo visible cuando los seis representantes de Vox en la Diputación Permanente abandonaron la sala después del turno de su portavoz, Pepa Millán. Su marcha se produjo antes del anuncio de dimisión.
Gabriel Rufián reconoció que Puente daba la cara, pero desplazó el debate hacia el funcionamiento del ferrocarril. El portavoz de ERC cuestionó la seguridad y la eficiencia del sistema, más allá de la continuidad personal del ministro.
El PNV reclamó igualmente su salida. Mikel Legarda reconoció la gestión de la emergencia y las explicaciones ofrecidas, pero sostuvo que recuperar la confianza y responder al ánimo de la sociedad exigía asumir responsabilidad política.
Puente también anunció que renunciaba a integrar la lista electoral para el 29 de noviembre. La decisión comunicada ante el Congreso alcanza así tanto a su permanencia al frente de Transportes como a su participación como candidato.
La dimisión anunciada no establece por sí misma las causas del choque ni determina responsabilidades judiciales. Puente ha situado su salida en el terreno político: dos tragedias de alta velocidad en un año y, en Urda, al menos 69 vidas perdidas.






