Zalla: 34 pasos a nivel y tres muertes en cuatro años reavivan la indignación vecinal

Zalla vuelve a contar a sus muertos junto a las vías. El lunes 2 de noviembre, Sergio, un vecino de 56 años, falleció arrollado por un tren en Aranguren. Su muerte ha reabierto una herida que el municipio vizcaíno arrastra entre 34 pasos a nivel.

El atropello ocurrió en un cruce de la línea La Calzada-Bilbao que carece de barreras y de avisos luminosos. Ese es el lugar concreto que vuelve a concentrar la angustia vecinal: un paso ferroviario todavía abierto al tránsito peatonal y pendiente de eliminación.

La localidad tiene poco más de 8.000 habitantes y el mayor número de pasos a nivel de Euskadi. Los cruces atraviesan su entramado urbano, de modo que la convivencia con el ferrocarril forma parte del problema cotidiano que los residentes llevan décadas denunciando.

La última muerte eleva a tres las víctimas mortales registradas en estos cruces durante los últimos cuatro años y medio. La cifra reúne tragedias distintas, pero devuelve al pueblo a una misma reclamación: retirar los puntos donde las vías cortan el paso de sus vecinos.

En mayo de 2022 murió Olatz, una adolescente arrollada en otro paso a nivel de Zalla. Aquel fallecimiento desató una fuerte indignación e impulsó las expectativas de eliminar parte de los cruces. Cuatro años y medio después, otra familia ha perdido a uno de los suyos.

La respuesta prevista tras aquella tragedia incluía suprimir 12 pasos a nivel. La transformación permitiría liberar más de un kilómetro de vías del centro urbano, una intervención que explica por qué el vecindario espera un cambio que vaya más allá de proteger un único cruce.

El avance del proyecto llegó mucho más tarde de lo que reclamaban los residentes. No fue hasta el verano de 2025 cuando Adif adjudicó su redacción para reorganizar la red ferroviaria. El encargo técnico abrió otra etapa, pero los pasos señalados para desaparecer continuaron en uso.

Dos meses después de aquella adjudicación, el conductor de una furgoneta de reparto perdió la vida en otro paso sin barreras. Era la segunda víctima de esa secuencia. La tragedia volvió a provocar protestas y nuevas exigencias de acelerar la retirada de los cruces peligrosos.

El Ministerio de Transportes anunció entonces que agilizaría la supresión de esos puntos. Un año después de la muerte del repartidor, el atropello de Sergio ha devuelto la reclamación a las calles. Los vecinos vuelven a enfrentarse a una obra anunciada y todavía pendiente.

El cruce peatonal de Aranguren donde ocurrió el último atropello está entre los 12 cuya eliminación está prevista. Para quienes viven allí, el retraso tiene una referencia precisa: el lugar de la muerte ya figuraba dentro de la solución proyectada.

Javier Alonso, uno de los residentes que ha expresado públicamente su hartazgo, considera inviable vivir con tantos pasos a nivel. Vecinos y Ayuntamiento reclaman a Adif que actúe con urgencia y defienden el soterramiento para resolver la convivencia con las vías.

La protesta vecinal también cuestiona la respuesta de las instituciones. Los residentes reprochan que los anuncios posteriores a otras muertes no hayan traído la eliminación prometida y piden alternativas que permitan cruzar sin encontrarse al mismo nivel que los trenes.

Los 34 cruces existentes y los 12 incluidos en el plan son dos cifras diferentes. La actuación anunciada afecta a una parte de la red que atraviesa Zalla. Ni siquiera esa reducción parcial se había materializado cuando el municipio sufrió el nuevo atropello mortal.

La muerte de Sergio se añade así a las de la adolescente y el repartidor mientras sigue pendiente la transformación ferroviaria. Zalla tiene identificada una parte de los cruces que quiere eliminar; lo que todavía espera es dejar de reconocerlos como escenarios de otra pérdida.

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