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Confirman la muerte de Ana Avilés, que viajaba a Sevilla para la boda de su hija

La boda estaba prevista para el sábado 31 de octubre. Ese mismo día, la familia de Ana Avilés recibió la confirmación de su muerte en el accidente ferroviario de Urda. La mujer viajaba a Sevilla para acompañar a su hija en el enlace.

Ana Avilés Uruñuela había salido de Madrid el miércoles 28 de octubre rumbo a la capital andaluza. Allí la esperaba su hija, Ana Román, que reside en Sevilla con su pareja y tenía por delante los últimos días antes de casarse.

El trayecto quedó interrumpido en la provincia de Toledo. El AVE de Renfe en el que viajaba Ana chocó con un tren de Iryo en Urda, y el viaje que debía reunir a la familia terminó con sus allegados intentando averiguar dónde estaba.

Ana iba en el vagón número siete del AVE. Ese dato formó parte de la información con la que sus familiares trataron de localizarla después del siniestro, cuando todavía no habían recibido noticias que aclarasen su situación.

El propósito del viaje iba más allá de llegar a tiempo a la ceremonia. Ana se desplazaba para estar con su hija y acompañarla en los preparativos de la boda, una reunión familiar que debía celebrarse apenas tres días después de su salida.

Tras el choque, sus seres queridos empezaron a difundir fotografías de la mujer. Querían que alguien pudiera reconocerla y aportar alguna pista sobre su paradero mientras la familia seguía sin saber qué había ocurrido con ella.

Parte de sus parientes se movilizó desde Madrid hasta Toledo para buscarla. La distancia entre el lugar del accidente y las ciudades donde estaban sus familiares convirtió la búsqueda en un esfuerzo repartido entre distintos puntos.

Desde Sevilla, los allegados que permanecieron en la ciudad realizaron llamadas a hospitales y centros de atención. También intentaron obtener información en los espacios habilitados para asistir a los afectados y a través de Renfe.

La hija de Ana presentó la denuncia de desaparición ante la Guardia Civil el miércoles por la noche. La jornada del accidente terminó así con una búsqueda formalizada y una familia que todavía esperaba alguna noticia sobre la pasajera.

La incertidumbre obligó a suspender la boda. Ana Román y su novio, Curro, dejaron de preparar el enlace del sábado mientras trataban de localizar a su madre entre los pasajeros afectados por la colisión de los dos convoyes.

Curro expresó la decisión con una frase inequívoca: «Sin mi suegra no hay boda». La ausencia de Ana había cambiado los planes de la pareja antes incluso de que llegara la confirmación que pondría fin a varios días de espera.

Fue la hermana de Ana Avilés quien explicó después que la Guardia Civil les había confirmado el fallecimiento el sábado. La noticia se conoció públicamente el domingo 1 de noviembre, después de que la familia recibiera esa comunicación.

El siniestro dejó 69 víctimas mortales. Al cierre del sábado se habían identificado 56 cuerpos y comunicado 51 identificaciones a sus familiares, en un proceso que seguía poniendo nombres a las personas fallecidas en los trenes.

El miércoles, la familia buscaba a una pasajera que viajaba a una celebración. El sábado, fecha reservada para la boda de su hija, recibió la confirmación de su muerte. Entre ambos días quedaron la denuncia, las fotografías y la búsqueda en hospitales.

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